jueves, 22 de mayo de 2008

Primero vinieron por los comunistas




Alguna vez leí que hace 30 años, un hombre fue asesinado en una transitada calle de Nueva York. El asesino le asestó más de 20 puñaladas frente a la mirada de más de una docena de transeuntes, que no intervinieron, ¿tu que hubieras hecho?.






Primero vinieron por los comunistas,


Y yo no hablé porque no era comunista.


Después vinieron por los judíos,


Y yo no hablé porque no era judío.


Después vinieron por los católicos,


Y yo no hablé porque era protestante.


Después vinieron por mí,


Y para entonces,


ya no quedaba nadie que hablara por mí.




Martin Niemöller

lunes, 5 de mayo de 2008

Fragmento de la carta de Pablo a los corintios/Corintio 13; 1-9


Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles,

si no tengo amor,

soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.


Aunque tuviera el don de la profecía

y conociera todos los misterios y toda la ciencia,

aunque tuviera toda la fe,

una fe capaz de trasladar montañas,

si no tengo amor,

no soy nada.


Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres

y entregara mi cuerpo a las llamas,

si no tengo amor,

no me sirve para nada.


El amor es paciente,

es servicial;

el amor no es envidioso,

no hace alarde,

no se envanece,

no procede con bajeza,

no busca su propio interés,

no se irrita,

no tienen en cuenta el mal recibido,

no se alegra de la injusticia,

sino que se regocija con la verdad.


El amor todo lo disculpa,

todo lo cree,

todo lo espera,

todo lo soporta.


El amor no pasará jamás.

Las profecías acabarán,

el don de lenguas terminará,

la ciencia desaparecerá;

porque nuestra ciencia es imperfecta

y nuestras profecías,

limitadas.

domingo, 4 de mayo de 2008

Táctica y estrategia


Mi táctica es

mirarte

aprender como sos

quererte como sos

mi táctica es

hablarte

y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible

mi táctica es quedarme en tu recuerdo

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

pero quedarme en vos

mi táctica es

ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos simulacros

para que entre los dos

no haya telón

ni abismos

mi estrategia es

en cambio

más profunda y más

simple

mi estrategia es

que un día cualquiera

no sé cómo ni sé con qué pretexto

por fin me necesites.


Mario Benedetti


sábado, 3 de mayo de 2008

Fragmento


Puedo amarte de cualquier manera
amarte con mi cuerpo y con mi sangre
amarte como un tigre enfurecido
o amarte como un lirio inmaculado.
Puedo gritar mi amor y mi locura
o morir de silencio enamorado
pero nunca podre dejar de amarte
porque antes de nacer ya te había amado...

De una canción de Horacio Guaraní

Tu tienes lo que busco


Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,

tú lo tienes.

El puño de mi corazón está golpeando, llamando.

Te agradezco a los cuentos,

doy gracias a tu madre y a tu padre,

y a la muerte que no te ha visto.

Te agradezco al aire.

Eres esbelta como el trigo,

frágil como la línea de tu cuerpo.

Nunca he amado a una mujer delgada

pero tú has enamorado mis manos,

ataste mi deseo,

cogiste mis ojos como dos peces.

Por eso estoy a tu puerta, esperando


Jaime Sabines

Bellisima


Y si uno de esos ángeles
me estrechara de pronto sobre su corazón,
yo sucumbiría ahogado por su existencia
más poderosa.

Rilke, de nuevo

Óigame usted, bellísima,
no soporto su amor.
Míreme, observe de qué modo
su amor daña y destruye.
Si fuera usted un poco menos bella,
si tuviera un defecto en algún sitio,
un dedo mutilado y evidente,
alguna cosa ríspida en la voz,
una pequeña cicatriz junto a esos labios
de fruta en movimiento,
una peca en el alma,
una mala pincelada imperceptible
en la sonrisa...
yo podría tolerarla.

Pero su cruel belleza es implacable,
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luzde estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aun la mutilación la haría más bella,
como a ciertas estatuas.

Eduardo Lizalde

Entre los tibios muslos te palpita...


Entre los tibios muslos te palpita
un negro corazón febril y hendido
de remoto y sonámbulo latido
que entre oscuras raíces se suscita;

un corazón velludo que me invita,
más que el otro cordial y estremecido,
a entrar como en mi casa o en mi nido
hasta tocar el grito que te habita.

Cuando yaces desnuda toda, cuando
te abres de piernas ávida y temblando
y hasta tu fondo frente a mí te hiendes,

un corazón puedes abrir, y si entro
con la lengua en la entrada que me tiendes,
puedo besar tu corazón por dentro.

Tomás Segovia